I just don’t care


“Nosotros, que comprendemos la vida, nos burlamos de los números.” (Antoine de Saint-Exupéry, El principito)

No me interesa tu color favorito,

Mucho menos un número al azar que consideras singular;

Tampoco tengo interés alguno en tu fruta preferida, tu plato predilecto o si prefieres salsa rosada o BBQ.

También me importa muy poco si naciste bajo el signo de acuario, sagitario o piscis;

De hecho,  me es indiferente el día que naciste y en el que al parecer es, el único en el que te sientes importante.

¡Eres un tonto! – Replicas-

Lo soy -Te lo confirmo-.

Soy tonto pues no necesito enterarme de cifras ni de nimias preferencias que inducen a los incautos a abrazar la falsa idea de compatibilidad. Tampoco las necesito para sentirme identificado con lo que eres, pues estoy convencido de que una conexión a niveles  tan insignificantes no me llevaría más que a una experiencia pasajera, superficial, engañosa e intrascendente.

Espero más de ti:

Espero saber qué te hace sonreír,

Qué canción te hace bailar de forma involuntaria,

Qué te aflige hasta los huesos,

A qué le temes,

Que es lo que más amas,

Quien te gustaría ser,

Cómo te gustaría que te recordaran,

A qué no le puedes decir no,

De qué te arrepientes,

Qué odias con toda tu alma,

Cuáles son tus luchas,

Cómo amas,

Cuál es tu pasajero oscuro.

Discúlpeme señorita, pero no me interesa tener toda aquella información de la que ya disponen todos los que estuvieron aquí y que se fueron engañados pensando que partían con las manos llenas de lo que creyeron que eras tú, pero que en realidad llevaron completamente desnudas pues jamás te conocieron.

Te quiero a ti, quiero tu esencia, eso que sólo se da a un verdadero amante, a un compañero, a un confidente; a alguien que se siente incapaz de aceptar aquello con lo que el resto del mundo se suele conformar. Quiero todo aquello que se encuentra velado a los ojos de los que no saben qué buscar ni dónde mirar, pues sus ojos están acostumbrados a la oscuridad, a lo cotidiano, a lo regular.

No quiero que al enfocar mi lente un día cualquiera, encuentre solo números errados y cálculos equivocados. Quiero saber que vi algo real, algo coherente;  algo que será capaz de trascender los recuerdos y permanecer inmutable ante las innumerables miradas que haré en el futuro desde todos los ángulos posibles.

Alguna vez me preguntaron, ¿Si puedes tener mi cuerpo cuando quieras sin lastimarme, por qué insistes en tomar mi corazón? A lo cual respondí: porque lo primero lo puede tener cualquier hombre que tú desees, pero lo último, sólo lo tendré yo.

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