Stop asking


De niño aprendí que preguntas como: Quién eres, cuál es tu historia, o qué esperas conseguir en la vida, eran fundamentales si se esperaba conocer a una persona. Sin embargo, últimamente no puedo sustraer de mi mente la idea de que hay encuentros en los que esas cuestiones pasan a un segundo plano, pues un breve momento basta para tener dejarse seducir por ese camino que se insinúa tentador a primera vista; que hay miradas que valen más que mil frases de cajón; que hay contactos leves de piel que liberan más energía que una explosión nuclear; que hay extraños silencios que dicen más que horas de conversaciones; que hay una comunicación indescifrable entre dos cuerpos que  juegan a dejarse atraer cual imanes.

Si me preguntas por que razón estoy escribiendo esto, o por qué no he podido olvidar tus manos desde que las tuve entre las mías, o por qué no he podido olvidar tus tímidos dientes, tus labios, y la forma como con ellos me hablabas; sin el más mínimo ápice de vergüenza, debo admitir no tengo una respuesta. Sólo sé que lo hago, y que ese recuerdo me hace feliz; tanto que me hace sonreír como alienado a cualquier hora del día; tanto que rivaliza con cualquier otra actividad que me proponga llevar a cabo; tanto que termino temiendo por el peligro que supone abandonarse en los brazos de tan incierta empresa.

Es posible que todo lo descrito no exista más que en mi cabeza, es posible que mientras para mí ocurría un evento singular, para ti no sucedía nada fuera de lo común. No obstante, me gusta pensar de que de alguna forma, mi presencia en tu vida no es algo tan ordinario; que una parte de ti tampoco ha dejado de pensarme, que me necesita y que sabe que lo único que debe hacer, es dejarse sorprender.

Si te preguntas a dónde va a parar todo esto, no pierdas tu tiempo: tampoco lo sé. De lo que sí sé, es de esta atracción que a duras penas puedo contener, de esta necesidad de perderme en el laberinto de tu mente, de este deseo de explorar cada rincón de tu alma. Y aún sin saber si por lo menos me dejarás intentarlo, he decidido, aunque sea por esta vez, dejar de hacer preguntas y aprender nuevas formas de conocer, de descubrir, y por qué no, de amar.

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