Night, beautiful night.


No es de extrañar que un gran número de personajes cuyos nombres no olvidará la historia escribieran, compusieran, pintaran, delinquieran o se entregaran a la lujuria más salvaje en el amparo de un periodo especifico de tiempo, el más oscuro de nuestro planeta: La noche.

Quiero pensar que desde la invención de la dualidad bien y mal, asociada a los colores blanco y negro, y encasillada en los periodos de día y noche; a los amantes de éste último se nos condenó, casi que por extensión, a todo lo considerado oscuro por la moralidad humana. Es así como los bandidos encuentran su paraíso en las poco habitadas calles citadinas, los amores prohibidos encuentran refugio en las tinieblas que invaden las habitaciones, y las mentes más siniestras encuentran en la luna radiante, bendición para sus nefastas maquinaciones.

¿Pero qué hay de todo aquello que en apariencia no está regido por la oscuridad moral? ¿Qué pasa con los poetas embriagados de la plateada luna y el tenue aspecto que adquiere el mundo en este periodo de tiempo? ¿Y qué hay de los que en la tranquilidad de un laboratorio encuentran respuestas que permanecian veladas a la ciencia? ¿Y qué de los que del silencio -cuyo reinado tiene esplendor en estas horas- ven nacer magnificas sinfonías? Ah, la belleza de la noche… Sin importar lo que su oscuridad indique, su silencio propicie, y la ausencia de vida represente: la noche siempre contendrá a la vez luz, belleza, plenitud, amor, arte, virtud.

La noche es libre en cada sujeto que se deleita en ella, es diferente para cada ser vivo que la habita y que la redefine para sí, adquiere valor en función del individuo que la percibe y le asocia sensaciones únicas, como las que creo mías: esas en la que la oscuridad me seduce, me susurra al oído diciendo: “Disfrútame… Víveme… Aprovecha las contadas horas que te obsequio para hacer aquello que el día con su afán y la humanidad con su asfixiante compañía  te impide… sé feliz bajo la complicidad que te ofrezco, en la inspiración que te proveo, en el solaz que te proporciono”, sensaciones que me impelen a escribir estas líneas acompañado del frio que invade mi cuarto a esta hora de la madrugada, el oscuro firmamento divisable desde mi ventana, y… no, esta noche me oculta su rostro aquel satélite plateado. Tal vez mañana.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s