Pendejadas cósmicas


Siendo las 2:16 minutos, recién pasadas las horas nocturnas del domingo, escribo.

Mientras estoy aquí sentado frente a la pantalla de mi computadora, ella duerme, o mira por su ventana, o llora, o lee,  o escribe, o dibuja.  Sin embargo, y a pesar del contraste, también en este preciso instante existimos y posiblemente sin conocernos, nos amamos, y esperamos.

Una suave llovizna acaricia los árboles, los techos de las casas, los balcones, las plazas y las frías calles de Medellín. Aquí adentro, me abraza la esperanza. Esa que me acompañará hasta mi lecho y será la responsable de que abandone mi jornada pensando que aun el  azar, dueño y señor del universo, puede contener un orden inexplicable.

Pd. La culpable de la pendejada que acabo de escribir eres tú, y por supuesto,  ‘ Le Fabuleux Destin D´ Amelie Poulain’.

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Un comentario en “Pendejadas cósmicas

  1. ¡Te la viste! Y aunque me odies, ya sabes porque creo que Amelie te hace una mejor persona. Igual, nunca nadie me ha dicho -o por lo menos no en la cara- que me odia. What can i say?

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