No digas que no se te advirtió


¿Por qué dejamos pasar un día sin apropiarnos de algo de lo que ofrece?

¿Por qué malgastamos cada segundo del mismo dándole el trato de un recurso inagotable?

¿Por qué al finalizar nuestra jornada nos negamos a tomar una fracción de tiempo para reflexionar sobre el tren de nuestra vida que avanza a toda prisa sin a menudo hacer las escalas necesarias?

¿Por qué tenemos el descaro de reclamar  más tiempo del que se nos ha dado, si ya hemos tenido suficiente?

He aquí mi respuesta:

Confiamos en que siempre habrá un día después de éste, el cual traerá una oportunidad más…

¿Y si esto no sucede?

No digas que no se te advirtió.

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