Año nuevo… ¿Vida nueva?


Los relojes marcan las 12, los calendarios pierden su última hoja y son reemplazados, y la algarabía nos recuerda que dejamos atrás un año para darle la bienvenida a otro, y junto a este, a nuevas esperanzas, perspectivas y actitudes. ¿Por qué duran tan poco estas determinaciones?

Al ser humano no le gusta en cambio. Por naturaleza somos animales de costumbres, sin embargo, un nuevo año nos presenta la posibilidad de dejar atrás todo lo negativo de un año lleno de problemas personales, laborales y sentimentales. Es por esto que cuando recibimos este 2011, muchas personas hacen planes de hacer una dieta diferente, comprar un automóvil nuevo, conquistar definitivamente a esa chica de sus sueños, obtener el puesto detrás del cual ha estado mucho tiempo,  entre otras cosas. Pero estas determinaciones no significan mucho en sí mismas, porque no son más que producto de la mera emoción global  momentánea. Es el impulso de la sociedad que nos vende la idea de que estamos en otro momento en la historia, el cual posee un valor intrínseco de cambiar a las personas. Pero la verdad es que nada de eso es cierto. Exceptuando algunos leves cambios a en nuestro mundo exterior como números y formas,  seguimos siendo las mismas personas que el año anterior, teniendo los mismos amigos, frecuentando los mismos lugares y siguiendo nuestras mismas costumbres, es por esto que las nuevas determinaciones duran tan poco como la emoción de recibir un nuevo año.

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Entonces surge la pregunta ¿Qué se puede hacer?  La respuesta es simple: Aprovechar el impulso. Si bien todo sigue siendo igual, el nuevo año representa un empujón que nos permitirá  dar el primer paso hacia nuevos caminos, un primer aventón hacia nuevos  destinos, una chispa que puede encender la hoguera de un nuevo  futuro.

Si bien el solo impulso no representa mucho, acompañado de nuestra fuerza de voluntad y de una firme determinación de nuestra parte, puede representar una valiosa herramienta en nuestro poder y junto a la cual podemos lograr hacer de este nuevo periodo de tiempo una excelente oportunidad para el cambio. Pero no una metamorfosis exterior, llenándonos solo de objetos materiales, perecederos y frágiles,  que de muy poco servirán, sino de esas mejoras a nivel personal y espiritual  que nos permitirán presentarnos como personas renovadas, capaces de adaptarse a la evolución de un mundo en constante cambio.

Pero nada de esto es sencillo, nadie dijo que lo fuera, tendrás que luchar con un deseo natural de mantenerte como estás, sin tomar determinaciones que signifiquen cambios relevantes,  y  con el deseo de obedecer el refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer”.  Pero es aquí donde se hace evidente el contraste con las personas extraordinarias, aquellas que no temen a lo diferente, aquellas que se arriesgan a lo desconocido y obtienen de la vida, lo mejor. Aquellas que aunque fracasen, nunca se arrepentirán de no haberlo intentado.  Así que en este nuevo año ¿Quieres seguir siendo una persona regular o una extraordinaria?

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